UN PAR DE BOMBOS

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Pariwana

Aquí en nuestro estudio tenemos un par de bombos de Los Aymaras de Huancané.
Estos bombos nos fueron obsequiados en Puno, agosto 2004, en ocasión del décimo aniversario del “Proyecto Pariwana”, por intermediación de nuestros amigos y compañeros de caña Alfonso Martín Cañazaca Mamani y Gerardo Hermes Quispe Oha.

Bien, en 2013, por enésima vez, intenté armar un equipo de trabajo conformado por gente realmente interesada en avanzar en la práctica del Sicu. Se instituyó entonces un taller semanal (gratuito) en mi casa. Todos estaban invitados a participar: hijos, amigas, amigos… pero sobretodo aquellos interesados dentro de las comunidades de peruanos y bolivianos residentes en Roma; pues, entre otros, habían algunos integrantes del conjunto Los Aymaras.

Viendo que la intención era la de salir a tocar con los bombos pintados en blanco y celeste de Los Aymaras de Huancané, nos preguntaron:
«¿Porqué ustedes salen a tocar con los bombos de los Aymaras? ¿Acaso se identifican con ellos? »

Obviamente nuestra respuesta fue negativa; pues, nosotros siempre tuvimos nombre propio -así sea Trencito de los Andes o Il Laboratorio delle Uova Quadre- y una identidad musical que no quiere ni puede limitarse al Sicu, ni a un solo país andino, ni menos a una que otra facción de un pueblo altiplánico… Nuestra identidad es más bien artística y reconocible por cualquiera, en cada uno de nuestros toques.

«Entonces -nos dijeron ellos- ustedes no tendrían que utilizar “nuestros” bombos.»
A lo cual contestamos simplemente que esos bombos por cierto nos pertenecían, y que un bombo, antes de tener colores, esta hecho de piel y madera para ser tocado; pues se supone que precisamente con ese fin nos habían sido regalados por parte de los mencionados amigos de los Aymaras de Huancané.
Además, justamente por ser tan amigos, con gusto hubiéramos salido a tocar esos bombos en recuerdo y homenaje a esta nuestra antigua amistad.

Sin embargo, por más que estos Aymaras de acá (Intercontinentales y de Huancané) se esforzasen sinceramente de comprender nuestro punto de vista, los mencionados argumentos no tenían cabida en sus cabezas hasta que, entre lágrimas, terminaron declarando que nosotros, por ser italianos, no los podíamos entender a ellos como aymaras…  ¿pertenecientes al pueblo aymara del altiplano… o “Aymaras-de-Corazón”? -aprecien el “sutil” juego de palabras- en todo caso:
Que en paz descanse la Interculturalidad.

A lo cual contestamos -y aquí va una reflexión para todos los sicuris- que, si ser amigos de los Aymaras significara ser automáticamente enemigos de todos los demás, esa clase de amistad no nos interesaba.
Otramente, si para nosotros ser amigos-de-los-Aymaras-y-tocar-sicu solo fuera posible transformándonos en Aymaras, esto mucho se parecía a la vieja película de ciencia ficción “La invasión de los usurpadores de cuerpos”, volviéndose de pronto algo inquietante…

Por otra parte señalamos que esa epidemia Intercontinental iba en contra de los mismos motivos de fondo de nuestro hermanarnos con Los Aymaras de Huancané… Quizás cabe recordar que el Proyecto Pariwana (1994) surgió de nuestra necesidad de ir al encuentro los unos de los otros -enlazando los hemisferios- en el pleno respeto de las identidades de cada uno; eso es reuniendo, armonizando y, en última instancia, fundiendo diferentes instituciones (en ese caso fueron tres), en el común esfuerzo de forjar una música sicuriana verdaderamente nueva…

« … Tal como el rojo y el blanco se funden dando vida a los más exquisitos matices en el plumaje de la pariwana»

Lastimosamente aquel frágil taller intercultural -provisoriamente llamado “Tessitori di Soffi” (Tejedores de Soplos)- que ya había empezado a dar sus buenos frutos, se concluyó ahí mismo y, hasta hoy en día, los amigos blanco-celestes siguen avanzando “a la conquista del mundo” sin dar muestras de haber percibido nuestras razones.

Así, tal como lo hiciera Abdhallah de Tierra con Abdhallah de Mar (cit. Las mil y una noches) lanzando a diario sus llamados al océano, en cuyas profundidades el amigo se hacía el sordo, nosotros estamos aquí para amonestarlos: ¡Ch’amampi Aymaras!

Felice M. Clemente / Il Laboratorio delle Uova Quadre (2013)

PD: Desde entonces, cada vez que nos regalan un bombo de colores (rojo, blanco, rosado, azul o verde… ) nos apuramos en preguntar ¿Qué significa este regalo?

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