EXTRACTO de la ENTREVISTA con Manu Vera Tudela Wither: conversando sobre la Micrónica…

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NANOWRITING: ¿Vulgar imitación o Alcance inaudito? (Empresario Teatral) -La imitación de los pájaros ya no le interesa más a nadie… Váyase!


Manu: ¿Cuál fue el objetivo que se trazó Trencito de los Andes y cómo este objetivo los condujo a la Partitura Micrónica?

Felice: siendo italianos, nos acercamos a la música andina desde niños, a partir de una música andina de exportación, que no se asemejaba mucho a la música andina -digamos- nativa o autóctona: la de las fiestas en los andes, la que realmente se tocaba en ese territorio.
Entonces nuestro primer afán fue buscar cuál era la música andina más auténtica porque veíamos muchas músicas andinas distintas: cambiaba el conjunto, cambiaba la música andina.

Cuando empezamos a vislumbrar la música andina verdadera a través de los documentos etnomusicológicos y de algunos conjuntos que indicaban esa ruta -que también en su momento estuvieron de moda aquí en Europa- ahí empezamos a plantearnos el problema de tocar nosotros mismos esta música de forma propia.

Por ser italianos, seguramente nos veíamos como niños moviendo los primeros pasos, balbuceando las primeras palabras en este nuevo lenguaje… y nuestro sueño -nuestro Quid– era poder un día “hablar” esta música como los propios nativos. Este fue el motor principal -aunque no el único- de toda la actividad de Trencito de los Andes.

Manu: ¿En qué año cumplen este objetivo y cierran Trencito de los Andes?

Felice: 2003.

Raffaele: En 2003 fue la primera Partitura Micrónica.

Felice: Exacto, la primera vez que se cumplió materialmente el objetivo, aunque el disco que contenía esas pruebas fue publicado solo tres años después.

Manu: En el 2003 ustedes ya tenían herramientas para conocer la música andina, conocían la música andina y podían interpretarla tal cual.

Felice: Sí, por primera vez lo logramos.

Raffaele: Desde nuestro punto de vista.

Felice: Obviamente, es todo un problema perceptivo: solo nuestro. Es decir, los “fans” y admiradores de Trencito de los Andes no podrían imaginar los problemas que nosotros teníamos en nuestra cabeza. Pero nosotros sabíamos que para alcanzar esos toques…

Raffaele: … aquellos que nosotros queríamos producir y que aún no habíamos alcanzado. Esos los pudimos producir por primera vez en 2003.

Manu: Llegados a este punto, cómo entra el mundo de la Partitura Micrónica. ¿Qué cosa es?

Raffaele: Es una partitura… y una filosofía: una nueva filosofía de acercamiento a la música que genera su propia forma de notación musical.

Felice: … una filosofía. Quizá sea esta su finalidad más importante: crear una nueva consciencia musical, un nuevo concepto de música.

Raffaele: Es una nueva concepción musical que revoluciona completamente la manera de acercarse a la música, de aprender a tocarla, de construirla, de comunicar a través de ella, de crecer dentro de este arte… Una nueva teoría que es absolutamente futurista y que nació justamente para resolver nuestro Quid.

Felice: La primera vez que finalmente logramos el objetivo fue interpretando la primera Micrónica. Fue la solución del Quid.

Manu: ¿Qué propiedades tiene esta partitura? ¿De qué manera es capaz de hacer todo lo que me estás diciendo?

Felice: Antes que nada se ve como una partitura normal, aunque un tanto más compleja… pero el asunto no va por ahí. Una partitura normalmente sale de la cabeza de un compositor y espera ser interpretada. Puede ser interpretada por un músico, por otro y de mil y una formas. En cambio la Micrónica no sale de la cabeza de un ser humano: procede de la interacción entre un documento audio y el oído de un ser humano. Es la descripción más detallada posible de lo que realmente, acústicamente, ocurre en dicho documento.

Raffaele: … y que no corresponde obligatoriamente a lo que se tocó.

Manu: Entonces, la Partitura Micrónica está capacitada para cifrar las cosas intangibles de un registro, ¿correcto?

Felice: Es más sencillo que esto. Estamos acostumbrados a pensar en la música en términos “ideales”, en como supuestamente nos gustaría que sea, y no en lo que realmente conforma una determinada pieza.

Trataré de explicarme mejor con un ejemplo: escuchando mucha música Aymara nosotros llegamos a intuir por dónde iba -por así decirlo- el deseo estético de los nativos… y luego tratábamos de plasmar ese deseo… sin embargo, a nuestros oídos, el resultado seguía sonando más pobre que el original.

Aquí es donde interviene la revolución filosófica. Pues, ya no se trata de priorizar un deseo, algo virtual: “cómo tendría que sonar”; no, se trata de enfocarse en “cómo mismo sonó” y recién descubres todo un mundo de ocurrencias musicales muy complejas, mucho más complejas de cualquier imaginario musical… entonces de verdad “muerdes” esta música, su real substancia.

Manu: Por estas características que tiene, ¿qué trabajo te toma a ti Raffaele transcribir una grabación? Entiendo que te puedes pasar un compás por tres, cuatro horas. ¿Cómo es ese trabajo?

Raffaele: Es todo un sistema. Es algo complejo. Muy complejo, que se puede abordar solo formándose en él y en su práctica; pero antes hay que disponer de muchas herramientas para poder moverse en el espacio micrónico.

La idea de “paradigma y pragma”, o sea de “intención virtual” versus “resultado real”, es solo una de las columnas portantes de esta revolución filosófica.

Tengo que insistir -de lo contrario podría no entenderse- que en la composición clásica, el autor maneja un paradigma, una “idea” de cómo tendría que sonar su obra y trata de transportarla, “embrillarla” en el pentagrama.

En el caso de la Micrónica es todo lo contrario: el punto de partida no es una “idea de música”; el punto de partida es un documento audio real y pre-existente.

Una vez identificado este documento, hay que empezar a penetrarlo y para ello es necesario aprender a moverse en el mundo de los sonidos que es todo un arte.

En este sentido, y sobre todo cuando los niveles de definición son muy altos, el factor tiempo puede dilatarse indefinidamente…

Manu: ¿Me pueden contar como mismo se nació la primera Micrónica?

Felice: estábamos intentando grabar un tema tradicional a partir de un documento audio original y, cada vez que terminábamos de grabarlo, comparándolo con el original, veíamos que algo faltaba:

que esto no era así… que algo habíamos achuntado pero seguía faltando otra cosa…

Entonces volvíamos a grabarlo con lo que faltaba, pero de repente ya no faltaba más y faltaba otra cosa! y así todos los días durante más de un mes.

No se la agarraba por ningún lado a esta cuestión, porque era muy compleja para ser tratada así, de forma “paradigmática”.

Entonces el paso crucial fue cuando Raffaele dijo: “No: ahora vamos a ver lo que realmente está pasando aquí.”

Agarró el papel -pues, estábamos trabajando sin pentagrama porque “la música andina es oral”, porque “ellos no usan partituras”, porque “la música escrita es occidental”, en fin: toda una herejía!- agarró el papel y empezó a escribir las notas y bueno, la primera Micrónica que hizo fue un prototipo. Luego tuvo que enfrentar todo un largo aprendizaje y las que hace hoy -tras trece años de experimentación e investigación (no solo con música Aymara y tampoco solo con música andina)- no son ni lejanamente comparables a las primeras pese a que el concepto de base sea el mismo, y milagrosamente salió: dio resultado.

Raffaele: Por fin, después de treinta años, resolvimos el Quid.

Felice: Todas las notas estaban ahí… y era extremadamente más complejo de lo que nosotros pensábamos!

Raffaele: … y también de lo que nosotros hubiéramos podido jamás producir. No es solo una cuestión de notas: es la manera de tocarlas, los varios soplidos, la afinación de los tubos, el desorden u orden en el que estas notas se combinan, la concertación de los armónicos, la división rítmica… toda una serie de factores imprescindibles en cuanto, faltando uno solo de ellos, no obtienes el resultado.

Manu: ¿y se puede o se podría usar ya la Partitura Micrónica en el mundo de la música contemporánea?

Raffaele: el mundo micrónico, lo ratifico, tiene una filosofía distinta, la música moderna va por otros rumbos…

Felice: ¿Estás hablando de música actual o contemporánea?

Manu: Actual, bandas que están empleando ahora ritmos tradicionales y quieren aproximarse a este tema. ¿Cómo la pueden usar?

Raffaele: Primero que nada habría que aprender a hacer una, que es todo un tema. Uno no puede hacer una Micrónica de algo que no conoce… y paulatinamente caes en cuenta de que es todo un camino…

Felice: … un punto de llegada…

Raffaele: … una vía, una iniciación larguísima. No es como en otros ámbitos en los cuales un compositor estudia teóricamente los instrumentos y termina escribiendo para cello u oboe, solo sabiendo cómo están afinados o cual es su extensión.

Aquí, si tienes que hacer una Micrónica -por ejemplo sicuriana- no puedes proceder si antes no aprendiste a tocar las cañas. Entonces primero hay que saber tocar. No es necesario ser un “tigre” aunque sí, es necesario manejar una buena técnica al momento de ponerla en obra. No tanto para escribirla, sino grabarla, porque la Micrónica se consume solo en un estudio de grabación, es un fin en sí misma.

Felice: No se puede tocar en vivo…

Raffaele: … no es su finalidad.

Para escribir una Micrónica de guitarra, antes que nada hay que saber tocar la guitarra y a un nivel discreto. Eso es necesario para poder penetrar y luego transcribir la secuencia de notas y ocurrencias involuntarias que el guitarrista que se pretende micronizar produjo cuando se lo grabó, y también para luego crear en el pentagrama una posible solución gráfica de cómo esa eventualidad sonora pueda reproducirse con una guitarra.

De paso te vas enterando de como la dimensión micrónica conlleve el saber tocar muchos instrumentos, a no ser que toques un único instrumento y hagas Micrónicas solo de ese instrumento.

Pero, volviendo a la pregunta, la Micrónica debe ser usada como llave para acceder a la Hipermúsica, una música que dio un salto cuántico: cuánticamente más definida, más densa, afinada, llena de intencionalidad… una música que está cuánticamente bajo control y al mismo tiempo queda absolutamente libre de toda cárcel subjetiva o personal…

Felice: Uno de nuestros problemas era que, de a dos, teníamos que tocar como toda una tropa de sicus donde cada intérprete tiene su propio soplido, su toque, etcétera. La Micrónica te lo permite. Eso antes era imposible en realidad.

La Micrónica por fin abrió esta posibilidad y muchas otras.

También quisiera agregar que la Micrónica está profundamente inspirada en el Sicu porque solo puede funcionar gracias a la separación los sonidos.  En este sentido es la continuación y la sublimación de la idea Aymara del Sicu.

Raffaele: … ni siquiera del Sicu; es la sublimación de un principio estético Aymara que luego se materializa en un instrumento, en una música. Es necesario e imprescindible reconocer esta paternidad: la Micrónica se hace posible gracias a la experiencia de 30 años de “música repartida” que nosotros pudimos experimentar gracias a los pueblos del altiplano y de los andes, que han fundado parte importante de su estética musical en la separación/repartición de su música en sonidos individuales.

Felice: Esta concepción de música es un mosaico. Ésta es la nueva concepción.

Raffaele: Se emprende un camino distinto y también se llega a un resultado distinto. Una música con estas propiedades es obviamente de carácter superior.

Felice: … sutilmente. Porque si tú escuchas la guitarra de esa chacarera (Quichua en Atamisqui – Argento Vivo), te parece una guitarra que simplemente fluye, rasguea, y en cambio no es así: está compuesta por un sinnúmero de pequeñas ejecuciones, interpretaciones mínimas que duran pocos instantes, fracciones de segundos, y todas concatenadas de forma sublime.

Al final el resultado es que es “esa” guitarra sin serlo, y al mismo tiempo la trasciende completamente. Eso se escucha. No es teórico.

Raffaele: … y, lo recalco, no hay que ser particularmente rápidos ni espectaculares o circenses.

Manu: No me queda claro, cómo los músicos podemos usar esta herramienta hoy, a menos que pasemos 30 años trabajando… ¿cómo podemos empezar ya?

Felice: por un lado tendrían que seguir nuestras pautas: empezar a trabajar en serio sobre los patrones Aymaras, los “Jjaqtassiñas“, porque eso es como una introducción.

Raffaele: Nosotros hemos abierto un paso en 40 años, pero ahora ya está abierto… cuando te enseñaron a escribir en el colegio, pudiste aprovechar siglos de historia, de gente que para escribir tardó una vida entera, y gracias a ellos tú aprendiste en un par de años. Los que abrieron camino crearon un sistema para que tú puedas alcanzar el objetivo en poco tiempo y sin tener que ser un genio. Esa es la base de cualquier conquista humana.

Felice: Por otro lado hay indicaciones que ya venimos dando desde años: por ejemplo concentrarse en la transcripción.

Raffaele: para aprender hay que estudiar y hay que tener maestros. Por supuesto nosotros deberíamos formar docentes y eso no sería nada imposible.

Por ejemplo tú, hasta ayer, no sabías prácticamente nada de Tarqa y yo, en una hora o quizás menos, pude darte cuatro coordenadas que te permitieron entrar en el mundo de la Tarqa. Para darte esas coordenadas yo trabajé 40 años, pero a ti te fueron suficientes un poco de cerebro y media hora de tiempo para recibirlas.

Felice: asimismo podríamos poner un músico bien alfabetizado frente a un documento audio para que lo transcriba bajo las indicaciones y supervisión de Raffaele.

Manu: ¿Ustedes contemplan la posibilidad de enseñar a más gente?

Felice: Sí. Es necesario porque sería absurdo irnos del planeta sin haber entregado este patrimonio.

Raffaele: En este sentido hemos presentado proyectos en Perú, en Ecuador y en Cusco, en Chile…

Manu: ¿Algo quisieran agregar sobre la partitura Micrónica?

Raffaele: Claro. Es un tema sin fin. Nosotros mismos aun seguimos investigando y experimentando sus potencialidades… y no sabemos hasta dónde llegaremos.

Felice: Quería decir que en “Opus Primum” -que es el disco donde hemos realizado las primeras micrónicas- presentamos todo un léxico totalmente nuevo cuyo primer item era la Partitura Micrónica. Seguían una serie de otros términos de los que no se habla nunca; por supuesto no es una casualidad que nos estemos concentrando tanto en la partitura Micrónica, porque es realmente el comienzo y el fin de todo.

Raffaele: … porque contiene los otros nueve ítems.

Felice: … que están más puntualmente relacionados con la música Aymara, mientras que la Partitura Micrónica es un hecho de alcance universal: puedes hacer una Micrónica de cualquier música y yo creo que micronizar una música es el más grande homenaje que se le pueda brindar.

Fue una verdadera revolución que no quedó ahí: fue el punto de partida de todo un nuevo proceso.

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Una Odisea interna a la Travesía… Los Andes dentro de los Andes… Un Imperio dentro del Imperio… Un Mundo Nuevo escondido en el Nuevo Mundo y una Música flamante dentro de otra Milenaria.